Hay ocasiones en la vida cuando nos damos cuenta que ya no podemos avanzar de la misma forma como lo veníamos haciendo. Es más, puede ser que nos estemos despertando a la realidad de que ya no hay posibilidad de avance alguno, en ningún sentido posible, y esto se puede deber a varias cuestiones puntuales:

  • A veces simplemente las cosas no salen como esperamos. Planificamos, nos esforzamos, damos lo mejor, y todo se complica. No entendemos qué hicimos mal. No nos explicamos la razón de nuestra frustración. Simplemente los planes se frustran y nosotros con ellos.
  • Otras veces el problema no es que las cosas no salen bien, al contrario, puede ir todo de maravillas, sin embargo, no nos sentimos satisfechos con lo que estamos haciendo ni nos entusiasman los resultados, por más «éxito» que se llamen. Esto cuesta reconocerlo. El orgullo, terco como una mula se resiste a bajar la cabeza para dar la oportunidad de aceptar la realidad del sinsabor que nos deja eso a lo que dedicamos tanto tiempo, energías y recursos.
  • Y en otras tantas ocasiones damos demasiado, lo que nos piden y un poco más, por si acaso y con mucho amor, en el afán de servir y de alivianar cargas ajenas. Tanto damos y tan poco recibimos que un día nos agotamos por completo.

Sea cual fuere la situación que estemos pasando, si las cosas salen mal, o si no estamos disfrutando ni lo que sale bien, o tal vez nos hemos agotado por dar demasiado, el resultado es muy similar: nos encontramos como varados en un estado de trance, de estancamiento que no nos hace felices, nos damos cuenta que ya no hay forma de crecer.

¿Qué hacer entonces? Viene a mi mente el tan conocido ejemplo de la oruga, quien al alcanzar el límite de su potencial de desarrollo, forma una crisálida en la cual se encapsula durante un determinado tiempo según la especie hasta completar su transformación en una hermosa mariposa. Esa oruga tuvo que llegar a un límite que la impulsa a encerrarse, en su pequeña celda oscura y solitaria. Podríamos decir que llegó a su momento de quiebre, y eso la lleva a buscar un cambio drástico.

A veces es necesario buscar la soledad, el recogimiento, el silencio, y escarbar en la oscuridad de nuestra alma el tiempo que haga falta para reinventarnos. Necesitamos acallar el bullicio externo, aquietar el ajetreo constante y de alguna manera dar espacio para que surja algo nuevo, para que nazca un nuevo ser mucho más libre, más colorido, más alegre, más feliz.

Entonces, un día el milagro se deja ver. No pasa de la noche a la mañana. Es resultado de un proceso más o menos largo de transformación interior y del esfuerzo y tenacidad para salir de aquel capullo. Y ese dia nos atrevemos a desplegar tímidamente unas alas que no sabíamos que teníamos. Vemos con asombro la revelación de aquellos colores deslumbrantes que antes admiramos en otros. Para cuando nos damos cuenta estamos ascendiendo por el aire, surcando el cielo, buscando nuevas alturas, divisando nuevos horizontes. A partir de allí prácticamente no tiene límites el crecimiento que podemos alcanzar.

Antes una oruga sin mayor gracia, se arrastraba sobre su vientre sobre la tierra. Luego una hermosa mariposa multicolor, con libertad de volar por los aires donde la lleve el viento. ¡A eso llamo reinventarse! Atreverse a un cambio radical dejando los miedos de lado.

¿Sientes que has llegado a un límite? ¿Sientes que el estancamiento se ha hecho cargo de tu vida? ¿No disfrutas de lo que haces?

  • Tómate el tiempo necesario para acallar el bullicio externo.
  • Abre tu mente. Atrévete a un cambio tan rotundo como sea necesario.
  • Deja los miedos de lado. Ellos solo te anclan al suelo.
  • La experiencia que tienes hasta ahora te servirá de base para probar nuevas formas de hacer las cosas.
  • El cambio no es automático, requiere decisión firme y esfuerzo constante.
  • El proceso te fortalece. No escatimes sacrificios, esfuerzo y dedicación, todo te fortalece y enriquece tu persona.
  • No dejes que nadie te haga creer que no puedes volar tan alto como te permitas soñar.
  • Si bien es cierto que hay momentos de soledad necesaria en este proceso, también lo es que hay personas clave para apoyarnos en nuestro avance.
  • Pero aun si estamos humanamente solos, la presencia de Dios irá con nosotros dando seguridad a cada paso en el camino.

«Todo lo puedo en Cristo,

que me fortalece».

Filipenses 4: 13

No voy a decir que olvidemos quién fuimos, el estado en que estábamos, o cómo nos sentíamos. Al contrario, es bueno que lo recordemos para que tengamos un punto de comparación con lo que podemos lograr. Es bueno no olvidar de dónde nos levantamos para no olvidarnos de agradecer por los logros obtenidos. Porque si nos atrevemos a soñar y creer, este reinventarnos nos va a llevar a las mayores alturas.


Lore Burgos

Mi nombre es Lidia Lorena Burgos. Soy Licenciada en Psicología General. De nacionalidad argentina. Felizmente casada hace 26 años y madre de 4 hijas maravillosas de 26, 22, 18 y 14 años. Actualmente resido en la Provincia de Neuquén, Argentina. Me apasiona escribir artículos, trabajar en radio, y brindar charlas educativas a la comunidad en mi área. Mi motivación es el servicio y mi lema "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Filipenses 4: 13

4 commentarios

Patty Ponce · 21/09/2020 a las 10:12 am

Excelente

    Diana Oliva · 24/09/2020 a las 10:55 pm

    Hermoso lo que has escrito.
    Pienso que mi vida fue una lucha desde mi niñez.iba a la escuela y mi madre me pegaba por bobadas o simplemente travesuras de niña.
    Fui golpeada.y todo lo pueden las emociones negativas.Pienso que desde ahí.que pasé siempre enferma.Y ya casada mi madre no me dejaba en paz.
    Porque me decía que suerte que te casaste.Ella se creía que casarme fue liberarme de ella.
    Ella quedó con mi padre y hermana esquizofrénica. Yo no tenía la culpa.si nació así.
    Y me vivía reprochando.y pidiendo dinero.si tendré para escribir.por eso lucho y lucho por mi para ir adelante.los hijos se casan y se van.y el esposo.no se da cuenta de mi soledad.
    Con los estudios Biblicos.ya estoy saliendo adelante de la mano de Jesús.

      Lore Burgos · 24/09/2020 a las 11:00 pm

      Gracias Diana por compartir tu experiencia con nosotros. Tenés para escribir un libro. Un ejemplo de lucha y perseverancia. Animo! Fuerzas!

        Diana oliva · 25/09/2020 a las 1:52 pm

        GRACIAS LORE POR COMPRENDERME.
        Y ATENDERME.
        TODO LO PUEDO EN CRISTO. Y VOY A TRANSITAR CON EL TODA MI VIDA.🌹🌹

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