Todos fantaseamos con una vida relajada y perfecta, ¿cierto? Vivimos soñando con tener el empleo perfecto, donde en lo posible no haya jefe sobre nosotros, con un salario holgado que nos permita tener el automóvil del año, una casa a estrenar y vacaciones en una isla caribeña con las personas que amamos.

Sin embargo, la vida real se parece más a una carrera con obstáculos que a ese sueño dorado. Es más, quien tiene el privilegio de disfrutar de esas comodidades con las que tanto soñamos han tenido que trabajar duro para llegar a ese estado. Y en el mejor de los casos, ese disfrute es pasajero. Y es pasajero porque no se trata solo de tomar sol en la playa, bebiendo agua de coco, libres de todo estrés. Estamos hechos para crecer, y hay más disfrute permanente en los desafíos que en el ocio.

Como dicen: «Nadie crece entre algodones». La vida está llena de retos. Y son esos retos los que nos desafían a esforzarnos, y nos llevan a crecer, a fortalecernos, a desarrollarnos alcanzando nuevas alturas cada día. Cada plataforma alcanzada se transforma en una zona de conquista que disfrutamos por un tiempo, pero no pasa mucho hasta que se transforma en una nueva zona de confort, en eso que conocemos y que no nos representa mayor esfuerzo. Es entonces cuando debemos volver a movernos hacia nuevos retos, nuevos desafíos, nuevas alturas.

En ocasiones esos desafíos nos llenan de temor. Muchas veces no estamos seguros de avanzar en algún proyecto más o menos exigente por el temor que nos provoca que algo salga mal y no tener la capacidad de afrontar imprevistos.

Aventurarnos en un negocio nuevo, comenzar una carrera universitaria, cambiar de empleo, comenzar a vivir independientemente de nuestros padres, mudarnos de localidad, comenzar una relación o dejar aquella en la que estamos. Son todas situaciones que nos hacen dudar de nuestras propias habilidades, fortaleza, creatividad, y hasta de si seremos capaces de soportar los reveses que puedan surgir.

Nos da miedo vernos solos, nosotros con nuestros desafíos, y tener que hacernos cargo, sin alguien con más experiencia que nos oriente y sostenga.

Antes de que entres en pánico:

  1. Lo primero que quiero decirte es: NO desesperes. Respira hondo. Relájate para poder pensar mejor y aprovechar la oportunidad que tienes.
  2. Estás en tu mejor momento. Porque es ahora cuando estás en condiciones de crecer, de lograr algo mejor que lo que ya tenías.
  3. No intentes volver a tu zona de confort. Te hará sentir seguro, pero no satisfecho.
  4. Las personas con más experiencia pueden orientarte, aconsejarte, pero debes avanzar tú mismo, arriesgarte tú, esforzarte tú, decidir tú.
  5. Aunque te equivoques, (y en algún momento lo harás) esos errores contribuirán a tu aprendizaje, y del bueno, porque no hay mejor forma de aprender que a través de las equivocaciones.
  6. Si algo saliera mal, eso solo puede llevarte a nuevos caminos, nuevos desafíos, a algo mejor. En todo caso, cada dificultad te fortalece porque te obliga a desarrollar nuevas habilidades, y a descubrir algunas que no sabías que tenías.
  7. ¿Si simplemente fracasas? ¿Si pierdes el tiempo y dinero invertido solo para frustrarte completamente? Vuelve a empezar. Un mal capítulo no hace al libro. Esta experiencia formará parte de tu vida y contribuirá a enriquecerla. Todo depende de la actitud que le pongas.

Lo peor que puede pasarte es quedarte quieto, paralizado de miedo, o saboreando tus logros sin ir por más. ¿Por qué? Porque esa es la zona de confort y del estancamiento. Se disfruta un corto tiempo y luego produce insatisfacción, desgano y apatía. Por eso debes salir de allí cuanto antes.

Recuerda que este salir de tu zona de confort no es simplemente vivir corriendo detrás de metas, es mucho más que eso. Se trata de mantenerte en marcha, activo, entusiasmado, motivado, conectado a la vida, y la vida es dinámica. Dicho de otra forma, quedarte quieto, es como ir perdiendo vida, brillo, entusiasmo, motivación y disfrute de a poco.

Nadie crece entre algodones, en medio de la comodidad y la quietud. Por lo tanto, el desafío para ti es avanzar. Nada más y nada menos que eso.

¡Vamos! ¡Tú puedes!

«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas».

Josué 1: 9

Lore Burgos

Mi nombre es Lidia Lorena Burgos. Soy Licenciada en Psicología General. De nacionalidad argentina. Felizmente casada hace 26 años y madre de 4 hijas maravillosas de 26, 22, 18 y 14 años. Actualmente resido en la Provincia de Neuquén, Argentina. Me apasiona escribir artículos, trabajar en radio, y brindar charlas educativas a la comunidad en mi área. Mi motivación es el servicio y mi lema "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Filipenses 4: 13

9 commentarios

Ivonne rodriguez · 03/11/2020 a las 11:42 am

en la reflexión es tal cual no podría quedarme quieta tengo que ser como el agua de mar en constante movimiento olas suaves olas fuertes pero siempre navegando dan a mi vida ese placer de sentirme viva luchando y no vegetando no importa la edad ni si puedo o tengo para hacerlo lo importante es estar haciendo y moviéndome. Me encanto que Dios te siga bendiciendo es ni deseo de corazón 💟

    Lore Burgos · 03/11/2020 a las 12:30 pm

    Si! Sentirnos vivos! No vegetando, que fuerte expresión y qué real. Abrazos.

Karen oviedo · 03/11/2020 a las 12:09 pm

Cuan cierto es!! Siempre estamos dudando de dar el paso hacia adelante, con incertidumbres y miedos!! Y muchas veces por eso, como vos decís, decidimos quedarnos en donde estamos, sin avanzar, EN NUESTRA ZONA DE CONFORT. Dejamos que nuestros sueños, metas, proyectos, solo sea una invasión que navega en nuestra mente sin poder cumplirla de alguna manera o al menos buscar la forma de acercarnos a lo q soñamos alguna vez! Piensl que Cuando no vemos salida, que uno se siente fracasado, frustrado, etc., ahí es donde deberíamos comenzar a dar el paso.
Gracias por tus reflexiones lore! Muy lindo!!

    Lore Burgos · 03/11/2020 a las 12:29 pm

    Exacto Karen! La satisfacción de la zona de confort dura poco, si no avanzamos hay intranquilidad, la sensación de que falta algo. Bendiciones!

Mariana · 03/11/2020 a las 2:16 pm

EXELENTE PENSAMIENTO.. TAL CUÁL..
MUCHOS SE O NOS AFERRAMOS A UNA ZONA DE CONFORT.. DINERO ETC.. PERO TODO ES PASAJERO

    Lore Burgos · 04/11/2020 a las 12:20 am

    Así es Mariana, todo es pasajero. Bendiciones.

Carina Meyer · 03/11/2020 a las 7:14 pm

Muy bueno lo que escribiste en este artículo! Me pegó de lleno…porque tiendo a creer que en el único lugar que estaré feliz es en una playa tomando sol(me encanta tomar sol) con unos mates…escuchando las olas…y muy eficazmente has descripto que en realidad ocurre lo contrario…todo está en el proceso…en el durante…en el movimiento..
Siempre indicadas tus reflexiones! … y muy útiles por cierto!
Las comparto con tantas personas!!!!!
Dios te siga guiando en tu ministerio! Un gran abrazo 🤗🤗🙏

    Lore Burgos · 04/11/2020 a las 12:22 am

    Y, la verdad que cuando uno está cansado de la rutina piensa en playa, sol y un buen libro. Pero no me imagino vivir en ese estado. Jaja! Un abrazo.

Analia Martinez · 07/06/2021 a las 5:06 pm

Cuesta mucho salir de la zona de confort y lanzarse a un nuevo desafío. Uno se cansa en medio de tanto ajetreo, sin embargo la vida es una viaje de aprendizaje. Soy la primera en decir que cuesta mucho ir un poco más allá, porque tengo miedo al fracaso o porque tengo que dar la milla más para lograrlo, uno debe sacrificar ciertas cosas para lograr ese crecimiento continuo.

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