¿Qué te lleva a levantarte de la cama por las mañanas incluso cuando mueres por una horita más de sueño? ¿Qué hace que realices esa caminata aunque no tengas ganas? ¿Qué logra que te sobrepongas a las inclemencias del tiempo para cumplir con un compromiso? Además de la responsabilidad, además de cumplir con una promesa en algunos casos, lo que nos lleva a continuar, a perseverar, superando cualquier obstáculo son los hábitos.

El campo de trigo

Imagina que tienes que atravesar caminando un campo de trigo maduro para llegar a una casa del otro lado. Comienzas la travesía levantando los pies, mirando cuidadosamente por donde pisas, avanzando con dificultad. Una vez llegas al otro extremo debes volver al punto de partida. Hacerlo te da más o menos la misma dificultad que la primera vez. Sin embargo si vuelves a atravesar el campo de trigo una y otra vez, con cada travesía el paso se hará más ligero y en poco tiempo tendrás un caminito a través del trigal. Eso es un hábito. Da trabajo al principio, requiere toda tu atención, esfuerzo, y dedicación, pero conforme sigues practicando ese aprendizaje se va haciendo automático y deja de ser tan trabajoso y desgastante. Incluso ya no necesitas prestar atención porque lo haces automáticamente. Cuando eso pasa es que el hábito se ha instalado como parte de tu vida.

Estrategia mental

Los hábitos vienen a ser una estrategia mental para ahorrar energía. Si. Nuestra mente es una gran estratega. En realidad ella busca continuamente el ahorro de energía. Y los hábitos hacen su gran aporte al colaborar con ella para lograrlo. Cuando aprendemos algo nuevo nuestra mente se enciende. Las neuronas están trabajando intensamente en pro del aprendizaje de esa nueva habilidad, o ese conocimiento nuevo. Aprender algo nuevo da trabajo, requiere atención y esfuerzo, por eso la mente se cansa. Es igual que cuando hacemos actividad física y los músculos trabajan y nos cansamos. Una vez que el aprendizaje teórico (como una lección de historia) o práctico (como por aprender a ejecutar un instrumento musical) quedó fijado en la mente, por la repetición o la práctica, ya no requiere tanto esfuerzo y atención consciente de nuestra parte, y deja de ser un trabajo para la mente. En el caso de que continuemos practicando ese instrumento musical o enseñemos a otros la lección de historia, estamos hablando de un hábito.

Lo bueno y lo malo de los hábitos

Como te contaba, los hábitos ahorran energía y trabajo a la mente. Una vez que ella adquiere un hábito, actúa en automático, sin esfuerzo. De eso se trata el hábito: de hacer algo sin pensar, automáticamente, y hasta por necesidad. ¿Por qué por necesidad? Porque cuando te habitúas a salir a trotar, por ejemplo, si no lo haces, el cuerpo te lo pide, lo reclama y hasta que no lo haces no te sientes cómodo.

El hábito se logra por la repetición constante de algo nuevo. Estos hábitos pueden ser buenos o malos, positivos o negativos. Pero, más allá de la calidad del hábito en sí, me gustaría enfocar otro detalle interesante: es muy bueno adquirir buenos hábitos, porque hay que trabajar duro para fijar el hábito, y una vez fijado ese hábito (digamos que es saludable), ya sin demasiado esfuerzo vamos a continuar practicándolo. Eso nos aseguraría rutinas saludables y productivas. Sin embargo, ¿Qué pasaría un día simplemente decidimos quedarnos con los hábitos que ya tenemos y vivir en «piloto automático». Es decir: evitar totalmente adquirir nuevos hábitos. Lo que pasaría es que por un lado mantendríamos los buenos hábitos que ya tenemos, lo cual es muy bueno, y por otro lado nos estancaríamos, y eso es como tener una mente sedentaria.

Dicho de otra manera: Nuestra mente necesita hábitos, pero no solo adquirir y mantener buenos hábitos, sino continuar incorporando continuamente nuevos desafíos que la saquen del sofá de la comodidad. Porque por buenos hábitos que tengas, si siempre haces exactamente lo mismo, no le das a tu mente algo diferente y ella deja de ejercitarse, desarrollarse y crecer.

Mantener la mente en forma

El gran desafío es doble: Generar hábitos sanos que se mantengan y perduren durante toda la vida, y aceptar nuevos retos, nuevos desafíos para nuestra mente, para mantenerla en forma, ejercitada, despierta, activa, atenta. ¿Cómo lograr esto?

  • Aprender siempre nuevas habilidades. Para esto no hay límite de edad. Aprender a ejecutar un instrumento, o un nuevo idioma, aprender a tejer, a andar en bicicleta, a conducir un coche, crea nuevas conexiones neuronales, que son como caminitos entre las neuronas. Cualquier habilidad nueva creará esas conexiones, encendiendo tu cerebro, y sacará a tu mente de la inactividad.
  • Mantén en el tiempo esas nuevas habilidades adquiridas. Cada aprendizaje que no mantenemos en el tiempo se pierde. ¿Por qué? Porque nuestra mente hace un trabajo de «poda» de todas las conexiones neuronales que no usamos permanentemente para ahorrar energía. Es decir: si aprendiste a tocar guitarra y dejas de ejecutar el instrumento por mucho tiempo, pierdes esa habilidad. No la capacidad de aprender, sino lo que ya aprendiste. Por eso es importante continuar ejercitando las habilidades adquiridas.
  • Trata de incluir en tu aprendizaje intereses variados incorporando hábitos físicos, espirituales, mentales y sociales. De esta forma, todas las áreas de tu vida se mantendrán en crecimiento y expansión constante.

¿Y los malos hábitos?

Para definir qué son los malos hábitos podemos comenzar mencionando cuáles son los hábitos buenos. Más allá de enumerar una larga lista de ellos, vamos a decir que son los que nos ayudan a crecer como persona en todas sus áreas, a saber, el área física, mental y espiritual y social. En base a esto, podemos concluir que los malos hábitos son los que no nos ayudan a crecer como persona en todas las áreas mencionadas. Personalmente considero que no hay hábitos neutros. O nos ayudan a crecer, o nos estancan, o peor aun, nos llevan a decrecer, y al total deterioro de nuestra persona y nuestras relaciones.

Obviamente todos hemos experimentado lo fácil que es adquirir malos hábitos, y lo difícil que se hace adquirir hábitos saludables. ¿Por qué pasa esto? Por lo que yo lo llamo «la fuerza de gravedad humana». Si sueltas cualquier objeto a cierta altura del piso, este irá hacia abajo debido a la fuerza de gravedad. Lo mismo pasa si sueltas las riendas de tu vida para hacer lo que te apetezca. Normalmente la tendencia irá hacia abajo, hacia el mal, hacia lo que hace daño a otros, o te hace daño de alguna manera. Esto es lo normal. Hacer lo bueno, aprender hábitos buenos da más trabajo.

¿Cómo correr los malos hábitos de tu vida?

La mejor forma de lograrlo es por el método de reemplazo, es decir, incorporando a conciencia los hábitos que queremos tener, los buenos hábitos.

  • Identifica los hábitos que no te ayudan a crecer y que quieres eliminar. Escríbelos.
  • Piensa en otros hábitos que puedan reemplazar a los primeros. Ejemplo: Tienes el hábito del picoteo entre horas. Para quitarlo puedes incorporar el hábito de tomar agua pura.
  • Elabora una estrategia para incorporar los hábitos buenos. Usa carteles, recordatorios, investiga, busca información, beneficios, todo lo que necesites para motivarte a hacer el esfuerzo del cambio.
  • Anota tus avances en una cartelera.
  • Date premios cuando logres un objetivo. Esos premios no tienen que ser un retroceso, sino algo que te motive a ir por más hábitos positivos. Ejemplo: Logras no comer entre horas una semana. El premio no puede ser una tarde de picoteo, sino tal vez un almuerzo saludable en un lugar especial.
  • Motiva a otros a mejorar sus hábitos contándoles tu experiencia. Esto te mantendrá motivado, enfocado y tu influencia será benéfica para quienes vean los cambios.

Los hábitos forman parte de nuestro diario vivir lo planifiquemos o no. Sin embargo, si trabajamos en ellos vamos a experimentar su verdadero potencial y sacarles el máximo provecho en todas las áreas de nuestra vida.

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece».

Filipenses 4: 13

La diferencia entre lograr tu máximo potencial, o vivir por inercia en la mediocridad, o incluso el deterioro está en tus propias manos. Y el secreto está en los hábitos. Piénsalo.


Lore Burgos

Mi nombre es Lidia Lorena Burgos. Soy Licenciada en Psicología General. De nacionalidad argentina. Felizmente casada hace 26 años y madre de 4 hijas maravillosas de 26, 22, 18 y 14 años. Actualmente resido en la Provincia de Neuquén, Argentina. Me apasiona escribir artículos, trabajar en radio, y brindar charlas educativas a la comunidad en mi área. Mi motivación es el servicio y mi lema "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Filipenses 4: 13

12 commentarios

Delmeri Bueno · 07/05/2021 a las 2:44 pm

Me gusta mucho tu página, muy genuino cada tema del cual se habla!! Cabe mencionar que eres una de mis personas Favoritas !!!

    Lore Burgos · 07/05/2021 a las 4:28 pm

    ¡Delmeri querida! Qué mimo al corazón leerte. ¡Gracias! No merezco ese reconocimiento ni el lugar que mencionas, más bien la gloria a Dios por conectarnos y ayudarnos a ser bendición mutua. Abrazo apretado.

Laura · 08/05/2021 a las 12:27 am

Me encanto el artículo….Me hizo pensar en cuanto trabajo me queda por delante, conservar los hábitos saludables que ya tengo incorporado, seguir incorporando bueno hábitos y reemplazar aquellos que no son tan buenos… es un trabajo de cada día, constante y a la misma vez enriquecedor para mi vida.
Gracias por compartir.

    Nancy Astudillo · 08/05/2021 a las 2:02 pm

    Interesante reflexión y oportuno para tomar como consejo y confirmar decisiones a tomar.
    Gracias al Señor por este ministerio que te ha dado.

      Lore Burgos · 09/05/2021 a las 6:22 pm

      Un abrazo grande Nancy! Gracias por estar.

    Lore Burgos · 09/05/2021 a las 6:19 pm

    Laura, si tenemos consciencia de que nadie nace sabiendo y que siempre estamos creciendo, siempre habrá mucho que hacer. Eso es estar vivos. Bendiciones!

Diana Oliva Monchetti · 09/05/2021 a las 12:42 am

Esta muy buenos el tema de los habitos.
Pienso’que a veces tenemos alguno como parte de nuestro dia. Como ser salir a caminar todos los dia. Pero podemos superarno y crecer frente a ellos’ supuestamente en vez de caminar todos los dias.intercalamos y buscamos otros.Como ser’ este tiempo lo utilizamos’ para hacer una visita de alguien que sabemos que nos necesita.y estamos seguros que al verlos les alegramos el dia. A pesar que me gustaria sacar fuerzas y probar de pasar varias veces xesos espigales y observamos la Naturaleza.y Ahi pedimos fuerzas espiritules a nuestro Señor.para lograr hacerlo.y Si vamos’ aprendiendoa crecer como personas aptas para cambiar un habito x otro. Con la ayuda de Jesús todo puede ser.

    Lore Burgos · 09/05/2021 a las 6:18 pm

    Así es Diana. Todo es mejorable. De eso se trata la vida, un crecimiento constante. Un abrazo.

ANALIA MARTINEZ · 09/05/2021 a las 8:47 pm

Es impresionante el poder que tienen los hábitos ya sean buenos o malos, en la toma de decisiones en nuestra vida!.
No en vano Dios nos insta a cultivar hábitos saludables, que construyan y que nos permita disfrutar la vida de la mejor manera. Haciendo lo que nos apasiona.

    Lore Burgos · 10/05/2021 a las 4:30 pm

    Los hábitos definen muchas cosas Analía. Gracias por leer, comentar y compartir. Un abrazo.

MARIANA ARRIZUBIETA · 11/05/2021 a las 11:50 am

EXCELENTE..Hoy que no puedo salir. Ya que camino 2 horas por día.. ando intranquila..¿Nos pasa lo mismo si no «hacemos gimnasia espiritual?.. Gracias un beso

    Lore Burgos · 12/05/2021 a las 12:26 am

    Claro Mariana! Cuando se instala en hábito, sea éste físico, mental o espiritual, se convierte en una necesidad. Bendiciones.

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