Hace un tiempo y gracias a la tecnología me reencontré con uno de mis mi maestros de la escuela primaria. Tanto mis hermanos como yo siempre nos habíamos destacado por un excelente rendimiento académico y buena conducta, lo cual este maestro evidentemente recordaba de manera especial. Alrededor de veinte años habían pasado. Yo estaba casada, tenía 3 de mis cuatro hijas, una carrera de secretariado inconcluso desde el embarazo de la primera niña, y sin perspectivas de concluirlo. En ese momento estudiar una carrera universitaria era uno de esos sueños escurridizos a los que no me atrevía ni siquiera a pensar demasiado y mucho menos mencionar en voz alta.

Ante la pregunta de rigor: “¿Qué ha sido de tu vida todos estos años?” Le conté algo de mi experiencia, y compartí con alegría un par de fotos de mi familia, a lo que el maestro respondió de plano: “Me decepcionaste, yo te hacía una profesional exitosa.”

Sorprendida y molesta por el comentario de mi antiguo maestro, defendí con orgullo, pero algo ofendida mi “currículum” de madre a tiempo completo, sin saber, claro está, que mi cuarta “especialidad” venía en camino.

“Me decepcionaste”. Esas palabras quedaron repiqueteando en mis oídos como campanillas estridentes, amenazando de alguna forma hacerme sentir un fracaso, sin valor, o iniciativa propia. Sin embargo, mi molestia ante su total y rotunda falta de visión fue más fuerte que la sensación de haberlo defraudado por no lograr terminar una carrera y ser una “profesional de éxito.”

El currículum de una madre

¿Es que acaso no estaba claro? Mis títulos estaban allí. A la vista tres de ellos, ¡y uno en camino! Madre de…, madre de…, madre de… ¿Algún honor más grande? ¿Alguna carrera o empresa más exigente, y temeraria que esta? ¿Alguna labor que requiera más sacrificios, esfuerzo y a la vez genere satisfacciones semejantes? Ninguna.

“La obra de la madre es de suma importancia. En medio de los cuidados del hogar y de los penosos deberes de la vida diaria, debiera ella esforzarse por ejercer una influencia que bendiga y eleve a su familia. En los niños confiados a su cuidado, toda madre ha recibido un cometido sagrado del Padre celestial, y es su privilegio, mediante la gracia de Cristo, modelar sus caracteres según el dechado divino, y esparcir sobre sus vidas una influencia que los atraiga a Dios y al cielo. Si las madres se hubieran dado cuenta siempre de su responsabilidad y hubieran hecho de la preparación de sus hijos para los deberes de esta vida y los honores de la vida inmortal futura su principal propósito y su misión más importante, no veríamos la miseria que actualmente existe en tantos hogares de nuestra patria. Es tal la tarea de la madre, que exige progreso constante en su propia vida a fin de que pueda llevar a sus hijos a conquistas siempre más elevadas.”

Elena G. White, La educación, p. 140

Tal vez estoy escribiendo para una “solo madre”. Quizá te han hecho sentir que tu tarea no tiene importancia. Nadie valora tus esfuerzos. ¿O te sientes menos que otras madres que llevan adelante una carrera profesional mientras crían a sus hijos? A veces hasta parece que hagas lo que hagas no hay mayor diferencia. Estás agotada.

Quien te conoce, te relaciona con “esposa de” o “madre de”, tal vez ni recuerdan tu nombre. Tu trabajo silencioso no es de los que se reconoce hoy en día. Es más, ha caído en descrédito. A veces hasta te da bronca ver que quienes dedican tan poco tiempo a su familia tienen, aparentemente todo bajo control y son felices, empoderadas y satisfechas.

Tu das todo y más, y a veces pareciera no haber diferencia alguna. No te preocupes. No te desanimes. Estás en buen camino. Si elegiste ser “SOLO MADRE”, tendrás tu recompensa. A su debido tiempo verás los resultados.

No solo serás feliz con los logros de tus hijos, sino que un día, como yo lo hice podrás también dedicar tiempo a ir por esos sueños y metas personales que dejaste en segundo plano al ser madre y dedicarte a ello.

Todo tiene su tiempo

Todo tiene su tiempo. Tarde o temprano ellos volarán del nido y sabrás que llegó el momento de retomar todo aquello que dejaste en espera. Aunque ahora te cueste creerlo, el tiempo corre rápido, y pronto serán solo recuerdos las noches sin dormir, los pañales y biberones, los días de escuela, los campamentos, los raspones de rodilla, y todo aquello que hoy te tiene agotada. Créeme, un día mirarás hacia atrás y no lograrás entender cómo fue que ese tiempo pasó tan rápidamente.

Hoy no pierdas de vista a tus hijos, ellos te necesitan y nadie va a ocupar tu lugar. Pero tampoco pierdas de vista tus sueños y tu realización personal. No creas nunca que la oportunidad ya pasó, porque ella aún está esperando por ti. Es más, si lo piensas bien, lo que estas haciendo hoy como madre a tiempo completo es un excelente y completísimo entrenamiento que te está formando como persona de una manera que ningún empleo puede hacerlo.

Y ojalá, de corazón estar en casa con tus niños sea un sueño hecho realidad. Ojalá no te avergüences de decir que eres madre de dedicación exclusiva, porque esa, esa es la mayor misión de tu vida, el mayor privilegio, la mayor responsabilidad, la mayor empresa, la terea más exigente que harás en tu vida toda.

En tus brazos tienes a una futura maestra, a un doctor, a un periodista, a una empresaria, un futuro líder de la nación, quien sabe. En tus brazos acunas el futuro en pañales, inocente, tierno, maleable. Una enorme responsabilidad de la que no alcanzas a medir el alcance.

¿Solo madre? Pues por ahora sí, y a mucha honra.

Dios bendiga tu maravillosa tarea.


Lore Burgos

Mi nombre es Lidia Lorena Burgos. Soy Licenciada en Psicología General. De nacionalidad argentina. Felizmente casada hace 26 años y madre de 4 hijas maravillosas de 26, 22, 18 y 14 años. Actualmente resido en la Provincia de Neuquén, Argentina. Me apasiona escribir artículos, trabajar en radio, y brindar charlas educativas a la comunidad en mi área. Mi motivación es el servicio y mi lema "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Filipenses 4: 13

4 commentarios

Silvia · 12/05/2021 a las 9:43 am

Excelente artículo!! Muchas gracias por compartir tus vivencias, a la vez que nos animas en este recorrido de la vida…

    Lore Burgos · 12/05/2021 a las 10:47 am

    Y a vos muchas gracias por estar Silvia. Un abrazo grande.

Diana oliva Monchetti · 15/05/2021 a las 12:19 am

Madre.Primeramente.Exelente lo que escribes.Maravilloso.Destacado.no puede ser más que inspirado por la luz de nuestro Dios.No puedo decir felicitaciones a una profesional como eres.

Paso a decirte y opinar que ser Madre ,desde que tenia mis hijitos fn la panza me senti la mujer más feliz en las dos oportunidades que el Señor me dio. Instuia que iban a ser varones y así fue. Aunque nos daba igual nena o varón. Si que nacieran sanos.y asi fue.Cuando nacieron y hasta ahora es la felicidad mas grande para una mujer Sentirse madre en todos los momentos.algo imposible de explicar.un sentimiento extra natural. Y los dolores del parto los más olvidadizos.y madre y ama de casa ,en fin jefa de hogar dia y noche cuidando de ellos el orgullo más grande.Nunca me arrepentiré de ser madre.y Hoy que emprendieron vuelo.los amo como el primer dia.maravilloso.Orgullo de tenerlos. Y la afinidad que tenemos.solo me resta decirte que Dios me Bendijo al Ser madre.Y si naciera de nuevo.volveria a elegir este oficio.bendiciones.

    Lore Burgos · 16/05/2021 a las 12:32 am

    Qué lindo Diana! Una bendición enorme la maternidad, como lo expresaste. Un abrazo.

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