Vivimos en un mundo cada vez más despersonalizado, con familias fragmentadas, reconstituidas, y muchas, demasiadas personas solas, de todas las edades. Se trata de un nuevo modelo de sociedad donde nos cuesta encontrarnos entre nosotros y aún hasta a nosotros mismos.

Un mundo donde además cada vez necesitamos menos a los demás a los fines prácticos de brindar y recibir servicios, porque la mayor parte de los servicios nos lo brinda la tecnología cómoda, rápida, exacta y fría a un solo clic. Las máquinas solucionan muchas cosas, casi sin cometer errores ¿verdad? Pero nada reemplazará jamás el toque, la mirada, el abrazo humano.

Tenemos familias que ya no se reúnen alrededor de una mesa para una comida, y ni pensar en pasar un día completo en familia. Eso ya parece pedir demasiado. Las tradiciones familiares han quedado en el olvido porque todo cambia, todo se renueva continuamente, y además, no hay tiempo. No hay tiempo para el encuentro.

Los chicos pasan cada vez más tiempo con niñeras, que con suerte son niñeras de carne y hueso, pero muchas veces es la «niñera electrónica». Otros pasan gran parte del día en la escuela en horarios de extensión, porque ambos padres trabajan para poder brindarles toda una suerte de cosas que creen que necesitan, además de mantener un nivel de vida confortable.

En este contexto las nuevas generaciones han perdido algo que sus padres y abuelos teníamos muy claro: identidad, pertenencia y propósito. Y esto es justamente lo que yo llamo «las tres patas de la autoestima».

Quién soy, de quién soy y cuál es el propósito de mi vida son claves fundamentales para una autoestima sana, que lamentablemente les hemos robado a nuestros chicos en medio de este correr y correr por mayor confort, menor esfuerzo, el tan defendido “ser feliz” que lleva a infinidad de familias a vivir fragmentadas.

¿Por qué?

  1. Porque cuando sé quién soy, más allá de responder a un nombre propio y un apellido, respondo al título de “hijo del Rey del Universo”. Me reconozco como creación de Dios y eso me hace único y especial. Esto da a mi vida un valor que nada de este mundo puede dar, ya que ricos y pobres, sabios e ignorantes, todos tenemos el mismo valor delante del Creador.
  2. Cuando sé que pertenezco a una familia que me ama y a la cual amo, eso le da a mis actos y a mis decisiones un sentido de responsabilidad, y de fidelidad a ese grupo social al cual pertenezco. Pero más allá de mi familia biológica, pertenezco a una familia espiritual que otorga una contención extra a mi vida, muchas veces mayor a la que brindan los lazos de sangre.
  3. Cuando entiendo el propósito que Dios tiene para mi vida, entonces todo lo que hago o dejo de hacer cobra sentido. Nada es casualidad, todo sucede según el plan de Dios trazado para mi vida. Hasta las adversidades cobran sentido.

Muchos abusos y maltratos podrían evitarse si tan sólo tuviéramos claro y dejáramos claro en la práctica estos tres conceptos básicos que forman nuestra autoestima: Identidad, pertenencia y propósito.

Cuantas veces por agradar a otros, en el afán de caer bien, de sentirnos amados, nos ponemos en situaciones de riesgo, o aún hacemos cosas que no nos gustan, o sabemos que son incorrectas, incluso que nos hacen daño.

Es necesario educar a nuestros niños con fortaleza interior. Con sentido de pertenencia, y orientados hacia un propósito. Muchos de ellos, niños, adolescentes, jovencitos, no lo tienen claro, por lo tanto, no se valoran, no se aman a sí mismos porque tampoco se sienten amados y en consecuencia permiten que otras personas ejerzan sobre ellos un poder que no les corresponde.

Y no solo eso, sino que, además, como creen que merecen lo que les ha tocado vivir, permanecen en el silencio y la inacción, llorando por dentro, perpetuando así el círculo de maltrato, culpa, y dolor.

Somos hijos del Rey el Universo, pertenecemos a una familia, hay un propósito para nuestra vida, no lo olvidemos, no dejemos de transmitirlo a nuestros amados. No dejemos espacios vacíos en nuestras emociones.

Dice el Señor: “Porque en mis ojos fuiste de gran estima, fuiste digno de honra, y yo te amé.”

Isaías 43: 4


Lore Burgos

Mi nombre es Lidia Lorena Burgos. Soy Licenciada en Psicología General. De nacionalidad argentina. Felizmente casada hace 26 años y madre de 4 hijas maravillosas de 26, 22, 18 y 14 años. Actualmente resido en la Provincia de Neuquén, Argentina. Me apasiona escribir artículos, trabajar en radio, y brindar charlas educativas a la comunidad en mi área. Mi motivación es el servicio y mi lema "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Filipenses 4: 13

12 commentarios

Natalia · 07/09/2020 a las 1:05 am

Justo y precisó, es increíble cuanto biem puede ser tener las tres patas bien firmes en nuestra vida. Gracias por más un llamado de alerta, para que tomemos conciencia y construyamos relaciones sólidas.

    Carmen Valverde · 07/09/2020 a las 12:11 pm

    Muchas Gracias por recordar la importancia de ser Padres formadores y responsables con las nuevas generaciones.
    Empecemos por casa, construyendo buenas relaciones.

      Lore Burgos · 07/09/2020 a las 10:55 pm

      Así es Carmen, hay que comenzar por casa, desde la primera infancia. Un abrazo. Bendiciones.

    Lore Burgos · 07/09/2020 a las 11:14 pm

    Natalia: Así es. Importantisimo! Básico en realidad. Un abrazo.

Mariana · 07/09/2020 a las 1:05 am

Muy bueno 👌

    Liliana Núñez · 07/09/2020 a las 1:35 pm

    Excelente como siempre Lore!!! Gracias 💐

      Lore Burgos · 07/09/2020 a las 10:54 pm

      Gracias Liliana! Un abrazo. Bendiciones.

    IRENE · 07/09/2020 a las 8:05 pm

    Muy claro y exa to Lore, me apena ver que los jóvenes y los no tantos se dejan arrastrar por una presión muy sutil en algunos casos y muy descarados en otros, donde la falta de alguna o de las 3 patas; el enemigo hace un trabajo donde muchas veces lo vemos avanzar.. avanzar y ganar terreno. Sabemos cuál va a ser el final de esta historia, pero el temor es que no todos lleguen a conocer al Dios maravilloso que nos promete una vida eterna, feliz, pura, sin mancha y en su presencia. Que Dios nos ayude a darlo a conocer a muchos.🙏🙏

      Lore Burgos · 08/09/2020 a las 1:19 am

      Es triste realmente Irene. Y claramente la presencia de nuestro Creador pone todo en orden, ¿Cierto? Bendiciones!

    Lore Burgos · 07/09/2020 a las 11:12 pm

    Saludos Mariana!

Esther Laura · 07/09/2020 a las 3:19 pm

Muy importante, lo pondre en practica

    Lore Burgos · 08/09/2020 a las 1:21 am

    Esa es la actitud Esther! Un abrazo.

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